Estrenar ropa. Subirse en un autobús sin mirar adónde lleva. Entrar en un bar al azar y decirle al camarero: “sorpréndeme”. Devolver una mirada. Hablar con desconocidos. Desnudar cuerpos ajenos. Temblar en camas extrañas. Salir del mundo que nos han creado, demostrar que podemos, por una noche, ser otros y ser libres, y a la mañana siguiente volver al rebaño. Posibilidades que nos han escondido para que nos creamos rebeldes al encontrarlas. Pan, condones y circo.
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