Cuando se han ido el dolor y la esperanza, cuando al mirar hacia atrás nos tapan los ojos; cuando, en fin, todo lo que teníamos dentro sin llenarnos ya ha salido en busca de otro huésped más acogedor y menos propenso a los resfriados y no queda rastro siquiera de temas, argumentos, estrofas, ni una mísera metáfora manida. En ese bendito momento en el que sólo quedan el blanco, la promesa del negro y las ganas de hacerla realidad. Las ganas, la necesidad de escribir por el mero hecho de hacerlo, sin tener necesariamente nada que decir. Desde aquí os saludo.


te he leido desde hace mas de 12 meses porque me encanta la manera que tienes de decir palabras que de otra forma sonarian extranas.. incluso llegue a leer el anterior blog que tenias… mi texto favorito es ESPECTADOR y aora que presenti que esto de verdad era lo ultimo, solo queria decirte gracias… no se por que, pero tal vez te lo merezcas.. que la promesa del negro sea una realidad durante un tiempo mas… por favor
Con frecuencia abro esta página esperando encontrar algo nuevo, algo que me conmueva como lo ha hecho tantas veces.
Jaime, eres más ágil que yo… no entendí hasta hoy que quizá esto fuera “lo último”. Ojalá te equivoques y sea simplemente lo último, lo más reciente.
Yo también quiero sumarme a tu agradecimiento, gracias Balrog, gracias Betote… no deberías dejarnos aquí, así… Somos muchos los anónimos que disfrutamos de tus palabras.
Hasta prontito, yo no me resigno. Seguiré abriendo esta página
))
No, no es el fin, aunque es verdad que cada vez me hago más de rogar (ni que mereciera la pena esperar
).
Algún día volveré a ponerme en serio. Mientras tanto, seguiré pasándome de vez en cuando…