Correteaba el ratón tranquilamente, alegre, por la cueva en la que siempre había vivido, en busca de algo que llevarse al hocico, cuando oyó unos quejidos en el exterior. “No sé si debería salir”, se preguntó, “pero qué diantres, no voy a pasarme toda la vida encerrado en esta cueva”. Y se asomó, con algo de miedo al principio, luego sacando toda la cabeza y sintiendo el calorcito del sol, porque podía hacerlo.
Al asomarse vio algo que nunca habría imaginado ver: allí estaba el león, el valiente y poderoso león, llorando como un cachorrito. “¿Me atreveré a preguntarle qué le pasa?”, volvió a dudar. “El león es tan grande y da tanto miedo, y yo soy sólo un ratón chiquitín. Pero parece que lo está pasando mal y, ¿qué clase de criatura sería yo si no intentase ayudar a un prójimo en apuros?” Y se acercó al león, venciendo su timidez, porque podía hacerlo.
- ¿Qué te ocurre, león? – preguntó el ratoncillo.
-Se me ha clavado un hueso en la garganta, y me duele mucho -dijo el león, entre lágrimas-. Pero como tengo las zarpas tan grandes, no puedo sacármelo.
-Tranquilo, voy a ver qué puedo hacer. Como soy tan pequeñito, puedo meterme en tu boca y alcanzar el hueso. Abre bien las fauces.
El león hizo lo que le decían, y el pequeño ratoncillo se metió despacio en su boca, sonriendo y dispuesto a ayudar al poderoso rey de la selva. Cuando ya sólo asomaba el rabito, el león cerró las fauces, masticó un poco y se lo tragó, porque podía hacerlo.


Glup!!
Me gustan las historias con finales felices aunque reconozco que le doy muchas más vueltas a las que, como las de mi vida, andan lejos del final feliz y fácil.
Me gustó y la leí tres veces….. porque podía y quería.
Me alegro de volver a sentir que andas por aqui.
luego se pondrá a llorar el león porque se le habrá quedado entre los dientes un huesecito que no podrá quitarse…
fijo fijo
si ejke los leones son lo peorcito de la selva
Querer es poder… Qué cabrón el león.
Un saludo.
Pablo.
¿Cuantas veces has contado este mismo cuento?
Интересная информация. Спасибо!
Esta clarísimo… vamos, yo no lo habría dicho mejor.