Que ya no nos soportamos, que tus detalles me abruman, que mi esencia se te escapa, que ya no sabemos quiénes somos si no es gritándonoslo a la cara y oliéndonos el vodka en el aliento, que ya somos dos, que no nos conocemos, que jamás te he visto en mi vida, y en medio de todo el estallido y sólo en ese momento, las cabezas gachas, los dos miramos el mismo punto del suelo, donde se ha estrellado un vaso que no sabríamos decir quién de los dos tiró. Por algún lado se empieza, y ya somos uno de nuevo.


Hay que ver lo que evoca una nueva edición del D&D…
Porque dos no es igual que uno más uno. Porque la rutina, la pereza y el luego… ahora no, tienen el extraño y gran poder de romper la fusión.
Por eso estamos aqui, cabizbajos, pensando si merece la pena volver a intentar unir los trozos, pero…
¿Y si no casan?
¿Y si el pegamento no pega?
¿Que haremos entonces?
Por fin has vuelto
el principio del fin…o el fin del principio…todo comienza y termina en un mismo punto…