Los espacios abiertos le producían una sensación de inseguridad que no sabía explicar muy bien: si el entorno era cerrado, podía controlarlo todo, podía asegurarse de que no había sorpresas. Por eso cerró la puerta del baño, por eso el timbre del teléfono no le interrumpió cuando cogió la cuchilla y cortó, desde la muñeca hasta el codo; por eso no oyó nada hasta que ya era tarde, hasta que la sangre se había mezclado con el agua caliente y la espuma en la bañera.


Jolin, con razón le tenía miedo a los espacios abiertos. Por el espacio que abrió él mismo se le escapó la vida.
El muy cobarde se suicidó… bah!
Besos.
… Qué entrada más amrga…
Besicos de limón
Ya empiezas con tus muertos vivientes, y tus crónicas negras, beto… coño renuevate que estamos de vacaciones. Hala, con dios.
Es que ese momento siempre tiene que estar bien controlado… Equivocarse es fatal…