Gli Indifferenti. DeBols!llo, 2005. Traducción de R. Coll Robert.
Esta novela, publicada en 1929, tiene la, digamos, desvergüenza de atreverse a ser una novela existencialista años antes de que Sartre inventara el Existencialismo. Por supuesto, esto se descubrió a posteriori y sin merma alguna de la fama de Sartre como padre de este movimiento filosófico. Hasta entonces, pasó por una arriesgada novela de denuncia social.
La acción de la obra transcurre en un fin de semana, tres días que se corresponden con los tres actos del teatro clásico y sus funciones de planteamiento, nudo y desenlace. Los protagonistas, los miembros de una familia bien venida a menos que ven cómo su pasividad y su poca capacidad para conciliarse con su mundo emocional (que o bien reprimen o bien dejan totalmente al mando) los arrastra poco a poco al centro de una telaraña tejida por Leo, el villano manipulador amante de la madre, seductor de la hija, sometedor del hijo y único personaje de la novela que muestra una auténtica energía vital.
Pero esta falta de vida de los personajes no se debe a una carencia del autor, sino a una voluntad de estilo. Moravia nos muestra cómo la inacción, el dejarse llevar, es el curso vital elegido por la mayoría de la masa burguesa que no tiene un verdadero motivo para luchar y, así, se ve arrastrada a un gris en el que se es una fácil víctima de todo depredador dispuesto a aprovecharse de esta inercia para conducir a su presa por los caminos más ventajosos para él.
Estilísticamente, como ya se ha visto en la organización de la obra, Moravia sigue los pasos de la técnica teatral, adaptándola a la novelística, con una prosa más descriptiva que valorativa y haciendo un uso frecuente de la introspección y la expresión directa de los pensamientos de los personajes para presentarnos la multiplicidad de puntos de vista y sus estados emocionales al modo de monólogos y apartes, todo de un modo coherente y efectivo que hace perdonar algunos (pocos) errores achacables a la edad e inexperiencia del autor en las fechas en las que compuso la novela.


Me gustó mucho, pero era desesperante, esos personajes abúlicos…daban ganas de sacudirlos para que reaccionasen
Pero…
¿No crees hay mucha vida en ese dejarse llevar de la mayoría, de los que se dejan morir? Se puede describir “esa vida”, sin que parezca “falta de vida” sino algo así como “intensa vida, con voluntad de muerte prematura”. Disculpe usted el comentario. Trataremos de ser algo más constructivos y sólo diremos más si la hemos leído. Era sólo que el comentario me ha sugerido algo… (Como siempre.)
Un saludete y feliz domingo.
ro: A mí me pasó lo mismo
Leicca: Pero es que la voluntad de estilo, lo que quería transmitir Moravia, era precisamente eso, cómo la sociedad se diluía, quería que nos desesperásemos con la inactividad de los personajes, como le pasó a ro. Algo parecido a lo que ocurre con Nada.
no la he leído. de moravia sólo he leído la romana, que me encantó. y coincide en esa falta de vida, la protagonista parece dejarse llevar constantemente, como si la vida que está viviendo no fuese más que accidental.
Yo es que soy un inculto…ni conocía al tipo
. Me dejas el libro???
una mujer desesperada: Yo rara vez leo más de un libro del mismo autor. Una mala manía que viene de mis ansias de conocerlo todo y que intento curarme.
jerjes: Por desgracia mi ejemplar sufrió un “accidente” en la última batalla naval vallecana y está para pocos trotes, pero por el precio de un cubata tienes uno
Creo que entendí mal “voluntad de estilo”.
Entonces estamos en las mismas.
Interesante el tema, en cualquier caso.
Un saludete y un gustazo pasear por aquí.
buf, yo soy todo lo contrario, cuando me gusta un autor sigo y sigo hasta intentar leerlo todo de él, y si es posible cronológicamente. debe ser un rasgo psicópata, ja ja ja