Jack Frusciante è uscito dal gruppo. Anagrama, 2006, Barcelona. Traducción de Carmen Artal y Joaquin Jordá.
no tardaría en pasar también aquel estúpido febrero y el viejo Alex se sentía profundamente desgraciado pero de forma distanciada, como si su vida perteneciera -sensación demasiado típica y cruda lo admito- a otra persona.
Si quisiéramos resumir este libro, podríamos hacerlo perfectamente utilizando este primer párrafo. En realidad, la historia que nos cuenta Jack Frusciante ha dejado el grupo es poco más que eso, un paseo por la depresión rebelde (o rebeldía depresiva) del adolescente medio que es Alex a sus diecisiete años y medio, incluyendo las amistades “peligrosas”, las fuertes opiniones a favor y en contra, sobre todo en contra, de los distintos aspectos de la sociedad que lo rodea, los gustos musicales (que eso no es música es ruido), todo utilizando como marco/excusa una ñoña historia de amor con fecha de caducidad tremendamente adolescente.
Sin embargo, el logro de Enrico Brizzi en esta novela es el mundo que crea por medio del pastiche. Cada estado de ánimo tiene una canción (donde los románticos usaban tormentas, Brizzi usa a los Red Hot Chili Peppers), cada tipo, un vestuario o un peinado, en un conglomerado de imágenes que pone al mismo nivel a Lou Ferrigno, Baudelaire o Rocco Siffredi y que acaba siendo una fiesta de fuegos artificiales posmoderna. Todo ello, sin embargo, sin dejar de exudar realidad. Leyendo Jack Frusciante ha dejado el grupo da la sensación de estar presenciando lo que debería ser Compañeros o Rebelde way si los guionistas no hubieran sido adultos y no hubieran olvidado lo que es estar hasta la polla del instituto o ver películas porno a escondidas.
Esta novela, cuyo autor pronto entraría de lleno en la juventud caníbal italiana, requiere un estado de ánimo especial para disfrutarla. Hay que ser todavía adolescente, o volver a serlo durante unas horas, estar plenamente convencido de que los adultos no tienen ni puta idea de nada, emocionarse por sentirse descubridor de Nirvana e imaginarse a la compañera del pupitre de al lado desabrochándose la falda gris. Si no, no tiene ningún sentido, mejor desviar la mirada y abrir el libro de al lado en busca de algo que no íbamos a saber encontrar en las inquietudes tardoadolescentes del viejo Alex mientras corre veloz como el viento en su bici por las calles de Bolonia.


Hola!! Betote!
gracias por leerme y por tu comentario, como tu dices en tu perfil, es agradable recibir visitas, siempre aportan algo diferente o de humor, que nunca esta’ de mas…
De Brizzi en realidad no he leido nada, aunque me pasee por su blog (imagino que lo conoscas) donde tiene unos links sumamente interesantes…Con respecto a la adolescencisa, todos la hemos padecido y sabemos que es como un viaje al planeta de las hormonas insubordinadas….pero nos deja sabios y con recuerdos de torpezas bastante comicas, bueno por lo menos en mi caso.
Me encanto’ tu forma de decir …oui ! Escribes bien.
Saludos!!
No me he enterado muy bien de la historia ?¿?¿?¿ no se si es que estoy espesa o que…
pero bueno lo que se es que me chiflan los red hot.
un saludín de lunes.
TICTAC: sí, conozco el blog de Brizzi, y parece que el viejo Alex no ha crecido mucho. En fin, es una generación literaria que conoce como principal influencia a Tarantino, como mínimo es algo fresco. Gracias por tu visita, espero que sigas pasando por aquí.
annana: es que no sólo soy lo que escribo, también lo que leo
suerte con tu lunes, es el día en que más se necesita.
Recuerdo haber leído la novela que mencionas. La verdad es que en aquella época estaba algo saturado de tanta novela compuesta por sexo, drogas y rock n´roll. No sé porqué los editores empezaron a interesarse por estos “caníbales”, cuando al boom se apuntaron muchos escritores mediocres.
En fin, una lástima.
Nos vemos por wordpress
mariofrank: todos los movimientos sufren de lo mismo, mil mediocres y un genio. Lo que ocurre es que, en la mayoría de los casos, la distancia o el tiempo han hecho que sólo nos llegue el genio. En el mundo de hoy nos llega todo, tanto para lo bueno como para lo malo.
Enrico Brizzi evidentemente tuvo que haberse inspirado en un adolescente y sus interminables fatalidades (muchas veces ficticias, más no por esto dejen de ser importantes … a esa edad) y logró un clásico para la cultura liceal italiana.
La obra la leí a mis 22 años (ahora 28), lo hice porque me la habían recomendado, en realidad no me pareció un gran qué, pero tal vez si la hubiese descubierto a mis 17 años podría haber sido el apoteosis de la literatura. En Italia prácticamente fue un suceso este libro y por lo tanto hicieron su adaptación cinematográfica. Y lo mismo… un filme de culto para los adolescentes de entonces… que ahorita tienen la misma edad que yo y los actuales ya comprenden poco la escencia ya sea del libro y de la película. Desgraciadamente la adolescencia ya no es la mima que antes y eso hace que “Jack Frusciante ha dejado el grupo” sea interesante, nostálgico, etc.