¡Saludetes!
Bienvenidos a la nueva edición de mi blog. Tras el intento anterior, este va a ser más un blog de verdad, de los de escribir lo que me venga a la cabeza en ese momento mientras me tomo el café (o, como en el caso de ahora, el té blanco con aroma de vainilla. Yo es que veo estas pijadas y me pierdo).
¿Por qué abandono la cueva? Bueno, más que nada por un cambio de dirección. La cueva se había ido convirtiendo en un repositorio de cuentos y me empezaba a preocupar demasiado la calidad de lo que publicase en él (por eso cada vez tardaba más y más en actualizar). Esto viene a ser más un cajón de sastre (eso digo siempre, ya veréis cómo al final acabo actualizando una vez al mes, que me conozco), un modo de escribir las primeras cien palabras antes de ponerme con el trabajo, como el que hace estiramientos antes de empezar a entrenarse de verdad.
He dicho.


Venga, chavalote, que siempre es un gustazo leerte.